De Psíquis y Clío.

Boceto sobre la Psicología, a pesar de muchos y a través del tiempo (400 a.n.e.- 1976).

Por: JESÚS VACA-CORTÉS.◊

Decía un viejo amigo en aquellos nuestros universitarios ayeres que, -“los  psicólogos somos científicos de la misma manera en que los salvajes recién evangelizados son cristianos”-. Con ello sólo quería dar a entender, con su sarcasmo inusual, que la psicología es una de las últimas disciplinas en recibir el nobiliario y honorable título de CIENCIA. Esto es en parte cierto y en parte no. Veamos. Quién no sigue escuchando los doctos saberes de algunos profesores todavía afirmando, -“la psicología, queridos alumnos, es una ciencia joven”- otra mentira a medias o verdad incompleta ahora tan en boga después de la kilométrica lid por el trono presidencial. A mi parecer estos enseñantes utilizan dicha frase para tapar los errores que en el transcurso de nuestra historia hemos cometido, denotar su poco interés en por la actualización-investigación, o justificar sinrazones que debíamos haber comprendido, explicado y descifrado desde siempre y a la fecha no hemos resuelto.

El presente texto pretende de una manera breve esbozar la historia de una “psicología mexicana” hasta la actualidad y desde sus profundas raíces que nacen en las culturas indígenas de nuestro país (a los griegos vamos a robarles sólo parte del título del texto, a dejarlos en paz un ratito y a demostrarles que en la antigüedad no nomás ellos pensaban, como nos lo han hecho creer).

El inicio..- Escribir sobre la historia de la psicología es, de manera más correcta, escribir sobre la historia de las psicologías. Para esto habrá que contextualizar la temporalidad, el lugar geográfico, sus enclaves filosóficos, el objetivo de alguna escuela o corriente particular, su época de desarrollo, matrimonio y divorcio con otras ciencias precursores, etc.

Para este ensayo en viaje, comenzaremos describiendo la psicología del pueblo Náhuatl, quienes algunos siglos antes que Aristóteles ya utilizaban el término TEIXCUITIANI (que-a-los-otros-una-cara-hace-tomar), para referirse a un tipo peculiar de profesionista. Este interesantísimo término ejemplo de “ingeniería lingüística náhuatl” esta formado de los siguientes elementos: te- (a los otros); ix-(tli) (una cara), cuitiani (que hace tomar) y, dice el maestro León-Portilla (1983, p. 388), que se aplicaba a aquellos que se desempeñaban como docentes, o aún mejor, como psicólogos pues, recuerda, ixtli (cara) está significando aquí personalidad (ibid). Una de las principales funciones de estos sabios era la de “poner un espejo frente al rostro y  corazón de las personas”, es decir, descubrirlos para que, de esta manera, se descubriera cada cual a sí mismo, darles un rostro y un corazón; razón y emoción; entender su personalidad. Otro autor Castillo Olalde (1990, p. 39) denota que: “el pueblo mexica tuvo en su largo peregrinar contacto con otras grandes culturas heredando de ellas aspectos como la religión, la organización sociopolítica, el sistema de escritura, las instituciones, el sistema cronológico etc., logrando así una rica amalgama, prodigioso crisol del pensamiento prehispánico”. De aquí sugirere que esta colectividad en particular debe ser punto de partida para cualquier estudioso de la psicología mexicana y enumera algunos puntos para acercarnos y comprender la antigua psicología azteca. Primero, desde luego, entender la expresión cabal de sus  formas de expresión, pues de otra manera “resulta casi imposible pretender realizar un análisis de tipo psicológico de cualquier cultura o pueblo, tanto antiguo como contemporáneo” (op. cit. p. 40). Segundo: recurrir al análisis  histórico para estudiar los conocimientos de la época respecto a la conducta y motivaciones humanas. En tercer término considera la minuciosa revisión de textos antiguos que aporten elementos de carácter puramente descriptivo, aquí señala el mismo autor a dos fuentes principales conservadas hasta nuestro tiempo, el primero de ellos lo constituyen los Cantares Mexicanos y en segundo lugar aquellos discursos de carácter normativo y didáctico pronunciados por los ancianos, conocidos con el nombre genérico de HUEHUEHTLAHTOLLI o antigua palabra, utilizados en situaciones o acontecimientos solemnes como el nacimiento, la llegada del niño o niña a la edad de la razón, el ingreso o partida de los centros educativos, el conocimiento de la preñez, el matrimonio, la defunción, el parto o el encumbramiento en el trono de algún jefe principal (1). Psicología indígena que surge, se desarrolla y, como otras expresiones nativas de las culturas mexicanas, se enfrentó al choque colonizador español, luchó con él, se funde y confunde empero no desaparece.

La Colonia..- Después de cuarenta y cinco años de la toma de la Gran Tenochtitlan, ya durante la época colonial, encontramos otro novedoso vestigio de la psicología mexicana con la fundación del primer Hospital Mental, el de San Hipólito de la ciudad de México en 1566 por Fray Bernardino Álvarez. Sin embargo, algunos autores como Colotla y Gallegos (1981) y Díaz-Guerrero (1980) demarcan el inicio de la psicología en México sólo cuando se da la institucionalización de la enseñanza de dicha disciplina en el año de 1886 en la ya entonces fundada Universidad Real de la Nueva España. Aunque estos trabajos han abordado la aparición de lo que podría entenderse como una ciencia formal psicológica, pocos son los estudios y estudiosos que nos remiten a la fase prehispánica como fundamental período histórico del surgimiento de la psicología en nuestra nación.

Los Pioneros..- Viene después el estadio de los precursores que va de 1880 a 1950 (Ardila, R., 1986, p. 33). México contó ya desde entonces con destacados predecesores como Ezequiel Chávez, Enrique C. Aragón, Jesús R. Pacheco, Juan Peón del Valle y otros.

__________________________________

 (1) De estos testimonios de la antigua palabra existe una excelente edición mexicana aparecida en 1991 por el Fondo de Cultura Económica y la S.E.P., con  un estudio introductorio de Miguel León-Portilla y la transcripción del texto náhuatl y traducción al castellano por Librado Silva Galeana, donde uno puede regocijarse con el pensamiento indígena dentro de diferentes entornos de su vida. (Nota del Autor).

En 1937 se creó un programa de psicología como carrera dentro del departamento de filosofía. Fue aprobado en 1938. Consistía en un  período  lectivo  de  tres  años conducente al grado de maestría en psicología y se debió a la labor de Ezequiel Chávez. En 1945 el plan fue modificado por Fernando Ocarranza y en 1949 por Raúl González Enríquez. En 1952, bajo la dirección de Guillermo Dávila, se organizó un nuevo pensum, que extendió la duración a siete semestres. En 1956 el “Departamento” de psicología pasó a ser Colegio y en 1958 se estableció un nuevo programa a nivel licenciatura, para optar al título profesional de psicólogo. Al mismo tiempo comenzó a funcionar un posgrado a nivel de maestría y doctorado.

Enríque C. Aragón fundó en 1916 el primer laboratorio de psicología experimental del país y uno de los primeros de Latinoamérica. Aragón tomó como modelo el laboratorio de W. Wundt. A pesar de ello el laboratorio de México tuvo vida efímera, aunque se alcanzaron a llevar a cabo importantes experimentos por parte del mismo Aragón, estudiantes y colaboradores. Desde sus nativos albores a la fecha la psicología mexicana se ha diversificado mucho. Se han instituido numerosos programas de licenciatura, varios de maestría e incluso de doctorado, hay planes de estudio en casi todas las ciudades del país. En la ciudad de México en 1973, el Colegio de Psicología se convirtió en Facultad bajo la dirección de Luis Lara Tapia. Más tarde se crearon dos nuevas escuelas de psicología, en Iztacala (1975) y en Zaragoza (1976) como parte de la Escuela Nacional de Estudios Profesionales de la UNAM. Aumentan también los laboratorios, las investigaciones, el número de profesores, de asociaciones de psicólogos, de publicaciones y las áreas de aplicación de la psicología. No hay duda hoy de que gran parte de los trabajos más destacados de la psicología latinoamericana o internacional son obra de psicólogos y psicólogas mexicanas. Razón de más para tratar de comprender y amar el desarrollo autóctono de la psicología en nuestro territorio, nuestra región, y así no basarnos únicamente en estudios u orientaciones teórico-psicológicas que además de ser productos de importación, constituyen burdas adaptaciones de formas de vida que poco o nada tienen que ver con la realidad de los mexicanos.  Lo presente es breve debemos, psicólogos, profesionistas e intelectuales de diversa índole seguir alimentando, criticando, acrecentando y perfeccionando nuestra disciplina, ello nos hará más competitivos ante los interesantes retos de lo humano que propone el Tratado de Libre Comercio (TLC) y, desde luego, la mundialización.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s