Ciencia, Filosofía e Investigación.

En el principio fue el Big Bang el prodigio ocurrido -según cálculo de la mayoría de los científicos- hace 15 millones de años, cuando una porción de algo que pudo haber sido materia estalló con fuerza inconcebible para dar origen a la formación del universo con su número infinito de galaxias, estrellas y planetas… (Ayala, 2004, pág. 3)

La ciencia es poesía de la naturaleza”, alude Richard Dawkins. La Filosofía, Regina scientiarum [1], curiosidad universal, amor por conocer. En el griego clásico las palabras “ciencia” (epistéme) y “filosofía” (philosophía) se empleaban cual sinónimos. Ambas referidas al saber riguroso y se contraponían a la mera opinión infundada (dóxa), aunque la idea actual de lo que llamamos ciencia se originó en el siglo XVII, con la pretención de ser una filosofía más rigurosa y fecunda que la practicada hasta entonces, (Mosterín, 2013, pág. 22).

Investigar es buscar huellas, colectar evidencias, ir tras pistas, vaticinar con conciencia, cuestionar los límites del patrimonio intelectual. Al científico se le exige claridad y concreción para explicar; al filósofo se le pide desnudar la realidad, cuestionarla en su esencia para comprender sin disimulos:

La investigación filosófica es de la importancia más alta, pero muy difícil… Investigar es dedicarse a la realidad verdadera. Dedicar significa mostrar algo (deik) con una fuerza especial (de)… El investigador profesa la realidad verdadera… Pero el que se dedica a la realidad verdadera tiene una cualidad en cierto modo opuesta: no posee verdades, sino que, por el contrario, está poseído por ellas. En la investigación vamos de la mano con la realidad verdadera, estamos arrastrados por ella, y este arrastre es justo el movimiento de la investigación… La investigación es inacabable no sólo porque el hombre no puede agotar la riqueza de la realidad, sino que es inacabable radicalmente, a saber, porque la realidad en cuanto tal es desde sí misma constitutivamente abierta, (Zubiri, 2005, págs. 5-6).

Quien investiga genera conocimientos, cuestionamientos sobre entornos, realidades verdaderas (social, natural, individual, virtual…). El Dr. Arturo Rosenblueth (1971, pág. 5), con breve crítica, expresa sobre el filósofo: -“frecuentemente no conoce la ciencia, porque nunca ha sido hombre de ciencia, ni ha pasado por el largo aprendizaje indispensable para la formación del hombre de ciencia. Sus juicios son, a menudo, falsos e incompletos”-. Un ejemplo tomado de Ian Hacking:

“Kant enseño que el tiempo absoluto newtoniano y el principio de causalidad uniforme son principios a priori del pensamiento, dos condiciones necesarias para la comprensión de nuestro mundo; la física probó que estaba equivocado: causa y efecto no eran más que una apariencia y el indeterminismo constituía parte fundamental de la realidad, (Hacking, 2013, pág. 13).

En respuesta, siguiento a Jesús Mosterín:

“Siempre ha habido científicos que en algún momento se han dejado llevar por la especulación fantasiosa e incontrolada. Basta con pensar en las miles de horas y de páginas que el propio Newton dedicó a confusas elucubraciones alquímicas o teológicas”, (Mosterín, 2013, págs.17-18), o como algo llamado el “principio antrópico” [2].

Científicos y filósofos interactúan, retroalimentan sus procesos, exploradores que si no erraron su vocación y les gusta lo que hacen es porque:

…antepone(n) a muchas otras satisfacciones que la vida ofrece la de aprender cosas nuevas, la de plantearse y resolver problemas, la de acercarse a la verdad por medio de su ingenio y de su habilidad técnica. Para este tipo de trabajo conviene tener una curiosidad insaciable y una tenacidad superior a la testarudez. (Pérez Tamayo, 2012, pág. 19).

El debate es interesante, el diálogo necesario, empero, no hay oposición ni separación tajante, ciencia y filosofía, se alimentan y retroalimentan, coexisten, viven. La contraposición se da, más bien, entre la frivolidad, la superstición y la ignorancia, por un lado, y la tendencia al saber y el empeño esforzado y racional por comprender la realidad, por otro. 

Con esfuerzo, el camino conjunto se plasma en la curiosidad universal, el rigor, la claridad conceptual y la contrastación empírica de nuestras representaciones. En la medida en que estos ideales se realizan parcial y localmente, hablamos de ciencia. En la medida en que se dan como aspiración todavía no realizada, hablamos de filosofía. Pero solo en su conjunción alcanza la aventura intelectual humana su más jugosa plenitud, (Mosterín, pág. 24). Una filosofía aislada de la ciencia viva incurre con frecuencia en una ciega aceptación de cuanto dicen los científicos (cientificismo) o en un no menos ciego rechazo y hostilidad hacia todos los resultados de la ciencia, incluso los más sólidos, evidentes y fiables (anticientificismo). Ambas actitudes son estériles y aburridas. Lo que necesitamos es una recepción abierta pero crítica de los resultados de la ciencia, un filtro epistemológico que nos ayude a separar el grano fiable y contrastado de la paja especulativa, (Mosterín, pág. 18). Para cerrar el epígrafe, recordemos cuando Lucio Séneca compendió su enseñanza sobre la filosofía en la frase: “Philosophia docet agere non dicere”, es decir, “La filosofía enseña a hacer, no a decir”, (Dehesa, 2005, pág. 92).

Investigar es indagar, buscar huellas, rastrear indicios, colectar evidencias, responder preguntas, generar otras nuevas, ir en busca de pistas, contemplar, observar la realidad, describirla, explicarla, transformarla y predecirla. El quid de la investigación, creo, está en su capacidad predictiva, en la disposición no sólo para revelar los hechos; fenómenos sociales, individuales, naturales y combinaciones de ellos, la clave está también en anticiparlos.  Y QUIEN INVESTIGA SE ARRIESGA A CONOCER


[1] La reina de las ciencias.

[2] Que pretende explicar los valores de las constantes fundamentales de la física por el hecho de que nosotros, los humanos, existimos. Si esos valores hubieran sido muy distintos, nosotros no existiríamos. Desde luego que no, y tampoco existirían las cucarachas, ni las rocas calizas, ni las nubes, ni los mares. En el Universo existen las cosas que hay, porque la física es como es. (Mosterín, pág. 18)

Ocasiones

Alguien despierta,

observa,

luz

destellante

daña el vampirismo

la lluvia

(flashback)

olor cansado,

otra vez.

Tras semejante tragedia

un poco de incienso

café con ron

-o ron sin café-

Alguien no quiere saber del mundo

ni conocer

Nada.-

JVC

Migrante

El ente humano es un ser migrante; la Humanidad se ha formado y conformado gracias a procesos ancestrales de migración, las culturas se diversifican, los idiomas se multiplican, geografía y entorno se transforman. Difícilmente se entiende el desarrollo de la ciencia de las ideofacturas o tecnofacturas humanas sin los procesos de migración. Para migrar hay razones, digamos, vinculadas a la voluntad y libre albedrío de las personas, por ejemplo: inquietudes, afán de conocer, comerciar, aprender. Otras reflexiones obedecen a factores menos propicios como: padecer discriminación, persecución política, vivir en entornos altamente violentos, factores climáticos, hambre, acoso por consagrarse a ciertas ideas o creencias, conflictos armados etc. En general, son las víctimas de las violencias con sus diversos rostros -que más adelante se describen- quienes abandonan sus zonas de refugio para buscar territorios que les hospeden, a veces de manera legal, otras tantas cubiertas de ilegalidad. Son las regiones más pobres, aquellas donde se vive una alta dinámica de violencia estructural, las mayormente expulsoras de migrantes, lugares que se caracterizan por la escasez de créditos, de desarrollo industrial o de tierras para cultivos. 

Aprendizaje COVID

Periodo: Marzo- septiembre, 2020 («cuarentena»):

1.- Sonreír con los ojos

2.- Saber ipso facto, quien trae bien o mal puesto su cubrebocas

3.- Acomodar lo comprado en tiendas de supermercado con una agilidad envidiable y cada objeto en su bolsa respectiva (lácteos, carnes, latas.. etc)

4.- Procurar ser más tolerante

5.- Entender la importancia de ser solidario con las y los demás6.-

6.- Degustar tintos como náufrago

7.- Leer como desquiciado8.- Gozar distancias y soledades

9.- Disfrutar (otra vez) distancias y soledades, mientras sonrío con mis ojos

Doy Fe

JVC

SocK! Crates!

Anécdota que se cuenta de Sócrates:
Un conocido se encontró con el gran filósofo griego y le dijo:
¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?
Sócrates replicó:
Antes, quisiera hacer un pequeño examen primero de la verdad, luego de la bondad y por último de la utilidad.
¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?
No, dijo el hombre, realmente sólo escuche sobre eso.
Y bien, dijo Sócrates entonces realmente no sabes si es cierto ó no.
¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?
No dijo el hombre, al contrario, entonces dijo Sócrates, deseas decirme algo malo de él, pero no estás seguro que sea cierto.
¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?
No, la verdad que no, respondió el hombre.
Sócrates concluyó, Si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno e incluso no me es útil,
¿Para qué querría yo saberlo?